jueves, 15 de noviembre de 2012

La red bancaria en Centroamérica y Panamá

En una conferencia reciente celebrada por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) en México, planteamos que la región centroamericana está experimentando transformaciones radicales. Situamos el análisis del Istmo en el contexto de la crisis mundial. La crisis, a diferencia de lo mucho que se ha escrito, presenta nuevas oportunidades que deben aprovecharse. Los cambios a nivel mundial deben ser asumidos con cierta audacia.
En el último cuarto de siglo XX, la región fue testigo de cómo la correlación de fuerzas en la región se transformó con el triunfo de la Revolución sandinista y la victoria del FMLN. Asimismo, cómo Panamá obligó a EEUU a levantar sus estacas coloniales, evacuar sus bases militares y ceder la administración del Canal de Panamá.
La región centroamericana se encuentra en una posición geográfica muy particular. Se encuentra en la frontera donde se detuvo el avance geopolítico de EEUU a principios del siglo XX. A pesar de que han pasado 100 años, la correlación de fuerzas no se ha estabilizado creando constantes enfrentamientos, inestabilidad política y conflictos sociales. Tanto la economía “primarizada”, con su monoproducción exportadora, como la estructura industrial,  basada en la sustitución de importaciones, y su diversidad de clases sociales, estaban atravesadas por una abierta presencia norteamericana.
Los 6 países centroamericanos han emergido en el nuevo siglo con economías financierizadas (aunque dependientes). La burguesía industrial y la clase terrateniente han perdido su hegemonía, el mensaje revolucionario de la clase obrera y los campesinos han perdido parte de su energía y las capas medias se han marchitado. En cambio, las luchas centenarias de los pueblos indígenas por la defensa de sus tierras y comunidades han adquirido un nuevo perfil.
El sector bancario y financiero han crecido a tasas excepcionalmente altas mientras que los sectores productivos como la agricultura y la industria se han estancado y entrado en recesión. Ha aparecido una nueva burguesía financiera hegemónica que controla los gobiernos e intenta apoderarse de las instancias ideológicas (educación, comunicación, religiosas e, incluso, de entretenimiento).
Para romper la vieja hegemonía de la alianza agro exportadora – industrial, la fracción financiera ha pactado con sectores progresistas en todos los países de la región. En algunos casos con éxito, en otros con retrocesos. Los más salientes son los casos de Nicaragua y El Salvador, donde gobiernan partidos frentistas. También se destacaron, en su momento, los casos de Honduras (con el Partido Liberal progresista de Zelaya) y en Panamá (con el caso del PRD, antiguo brazo político de los militares nacionalistas). El golpe de Estado contra Zelaya puso fin temporal a la experiencia en Honduras. La alianza del PRD con el sector financiero entró en crisis con Martinelli.
En el pacto fueron incluidos en forma subordinada los trabajadores y campesinos, cuya fuerza ha disminuido cuantitativa y cualitativamente. Las capas medias, importantes para legitimar la nueva correlación de fuerzas, constituyen el talón de Aquiles al no poder consolidar su posición en el nuevo pacto.
 A diferencia de hace pocas décadas, la fracción financiera de las burguesías centroamericanas están tratando de consolidar una red regional a través de bancos y otras instituciones financieras que tienden a buscar oportunidades para entrelazarse y hacer negocios transnacionales. Al mismo tiempo, se ha notado una disminución de la participación de la banca norteamericana.
Se está produciendo una “integración” desde arriba que no necesita pactos intergubernamentales o de la intervención de políticos profesionales. El proceso de integración no requiere plazos para la negociación y menos la intervención de otras fracciones de la burguesía (agrícola o industrial) y menos de los trabajadores, campesinos, pueblos indígenas o capas medias.
A pesar de todo, la nueva clase hegemónica necesita el aparato del Estado para imponer sus condiciones y disciplinar cualquier disenso sea de las otras fracciones de la clase burguesa o de las clases subordinadas. A su vez, “la guerra contra las drogas” implica una fuerte militarización de los países de la región que favorece los intereses de EEUU. En cada país, el presupuesto militar supera el 20 por ciento de los presupuestos nacionales. El papel estratégico de la banca norteamericana en el lavado de dinero, producto de transacciones consideradas ilícitas, está cambiando rapidamente.
El control del Estado es fundamental para subordinar a la población y, especialmente, a los sectores organizados de los trabajadores. Hay áreas en que todos los gobiernos de la región coinciden. Estos son el control de los sindicatos obreros, de las asociaciones de trabajadores, de las cooperativas y de los estudiantes. La política dirigida a la desindustrialización ha aminorado el crecimiento de las organizaciones obreras. En el marco de este debilitamiento cuantitativo de la clase obrera, los gobiernos han redoblado sus políticas de flexibilización y desregulación. Mientras que las áreas productivas se han estancado y están en recesión, crecen las inversiones en los aparatos represivos (militar y de la policía).
El intercambio comercial entre los países de la región ha disminuido, no hay inversión en infraestructura que promueva el comercio regional, tampoco hay políticas sociales que busquen sacar ventaja de las sinergias regionales: Salud, educación, seguridad social, entre otros.
15 de noviembre de 2012.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Obama triunfa sin mucha alegría y con poca esperanza

El triunfo electoral del presidente Barack Obama no sorprendió. Los observadores políticos predecían su victoria, aún por estrecho margen. En todo caso, su triunfo fue más obra de su contrincante, Mitt Romeney, que del propio mandatario norteamericano. Durante su campaña, el presidente reiteró una y otra vez las fallas que el pueblo de su país le había criticado. En primer lugar, su obsesión por salvarle a los banqueros sus inmensas fortunas adquiridas en los últimos años. En segundo lugar, mantener y reforzar el enorme aparato militar a escala global. Por último, Obama ganó a pesar de apagar la luz de la esperanza que prendió en la campaña de 2008.
Pareciera que la estrategia de Obama y de su equipo es mantener un delicado equilibrio entre las fuerzas que intentan recuperar el poderío industrial de EEUU y los sectores que optaron por apropiarse de una creciente porción de las riquezas mundiales. Los primeros creen que pueden recuperar las tasas de ganancias perdidas en los últimos lustros incrementando la masa de trabajadores empleados a escala mundial. Los otros, apuestan a lo que llaman la “captura de las ganancias”. Es decir, adueñarse de todas las riquezas producidas sin necesidad de hacer partícipes a los trabajadores de una porción, aunque pequeña, de los excedentes.Obama repitió durante su presidencia, y continuó durante su campaña, que tenía como objetivo reducir el desempleo e impulsar el consumo de los trabajadores. Los financistas, las capas medias, los trabajadores y el mismo Obama creyeron poco en el discurso. Tenía la ventaja sobre su adversario en la medida en que éste le prometía al electorado más de la medicina que ofrecía George Bush: Pérdida de poder de compra, ninguna posibilidad de recuperar el estilo de vida que incluyera bienes de consumo duraderos - vivienda, carro, otros - reducirle los impuestos a los más ricos y continuar exportando empleos al exterior. Incluso, Romney lo enmarcó en una fantasiosa relación de “libre comercio” con América latina.Sin decirlo, Obama representa el gran capital norteamericano y sus socios globales que buscan desesperadamente una solución a la parálisis (¿recesión?) de la economía capitalista. No tienen una solución que ofrecer y temen cometer un error pueda tener resultados catastróficos. Están atrapados en un círculo vicioso que no avanza y los lanza a guerras sin estrategias y aventuras guerreristas sin fin.
Creen que el problema se reduce a resolver el problema fiscal de EEUU. Obama y los republicanos se pelean en torno a lo que llaman el “precipicio fiscal”. Es decir, la deuda de EEUU que supera el producto interno bruto, en gran parte, culpa de las guerras de Bush y el despilfarro. Obama prometió controlarlo y no pudo debido a las supuestas peleas con los republicanos. Obama insiste en que se puede equilibrar el presupuesto si los ricos pagan impuestos, si se pone fin a las guerras y se recortan programas innecesarios. Los republicanos aseguran que se puede bajar el presupuesto sin cobrarle impuestos a los ricos y aumentando el presupuesto militar.
El problema de fondo, sin embargo, es que la economía no produce las riquezas neesarias para mantener una máquina tan grande y sofisticada como la de EEUU. Se sigue endeudando imprimiendo más billetes y ofreciéndolos como crédito a todos los países del mundo. Obama tiene la obligación de parar el juego o el país se caerá por el “precipicio fiscal”.La política republicana durante la campaña prometió más guerras, más pobreza e inestabilidad global. A pesar de lo peligroso que representa este camino, muchos sectores frustrados de EEUU plantean posiciones radicales, que incluyen enfrentamientos internacionales. Para quienes racionalizan este pensamiento conservador/neo-liberal, se refugian en la tesis de la creatividad destructiva. Es decir, para reconstruir una sociedad capitalista nueva hay que destruir la existente, especialmente a las organizaciones laborales y la riqueza cultural acumulada durante varias generaciones.
Obama insistió en su programa basado en elevar los niveles de productividad, incursionar en áreas tecnológicas renovadas e incrementar la competitividad de la industria de punta de EEUU. Todos se reducen a elevar la tasa de ganancia. Este discurso presenta serias dificultades para alcanzar su objetivo. En primer lugar, para alcanzas esas promesas tiene que invertir fondos que no tiene. Por el otro, la propuesta implica dejar atrás una mayoría de los trabajadores tanto norteamericanos como del resto del mundo. Los logros en su momento pueden ser espectaculares (telecomunicaciones, el programa espacial, el internet y los inventos militares) pero su capacidad para continuar revolucionando el sistema capitalista se enfrenta a sus propias contradicciones.
El capitalismo del siglo XX – y su variante norteamericana – logró constituir un bloque hegemónico que incluyó tanto a empresarios como trabajadores en EEUU. El bloque pareció consolidarse con el colapso de la URSS y el triunfo de Obama en 2008. Incluso, la declinación económica  no hace mella significativa – aún – sobre la hegemonía cultural. Es interesante notar que según un estudio reciente, mientras que el 80 por ciento de la población norteamericana consideraba el sistema de “mercado” el mejor para EEUU en la década de 1980, en la actualidad, bajo a sólo el 50 por ciento.
El triunfo de Obama sin mucha alegría y con poca esperanza, es posiblemente una primera señal de una crisis de hegemonía que ponga fin al culto al mercado y al consumo.
El gran ausente en la campaña electoral norteamericana de 2012 fue América latina: Cuba, México y Venezuela, estrellas en la agenda política de Washington fueron opacados por otros problemas. No es que no existen. Es que para ambos partidos de EEUU, los puntos de inflexión (issues) no eran relevantes para definir las posiciones más significativas.  El discurso de Obama se olvidó de 2008, de Bush, Guantánamo, Chávez, los hermanos Castro y engavetó la migración de millones de mexicanos. Romney, a última hora, mencionó su interés en resucitar a ALCA, que podrìa convertirse en salvavidas de EEUU frente a la creciente competencia china. Obviamente, América latina ocupa un lugar en la agenda. Pero este se encuentra en el mercado cultural, alta tecnología, el control sobre la guerra contra las drogas, la dominación militar y el monopolio agrícola. No compite en las áreas de los commodities (materias primas), finanzas regionales e industria pesada o transporte.
Los próximos cuatro años de Obama estarán concentrados en negociaciones con China y sus amigos asiáticos, en someter al Medio Oriente y reordenar su alianza europea donde Alemania será el eje principal. En los márgenes de su política, tendrá cuidado de no perder de vista a Africa y a América latina. Un mal paso o una nueva correlación de fuerzas con China, sin embargo, puede tener un impacto inesperado sobre lo que hoy constituye una relación triangular entre Obama, los líderes chinos y los países latinoamericanos.
7 de noviembre de 2012

viernes, 2 de noviembre de 2012

Un tratado comercial asimétrico y desigual

La economía panameña representa aproximadamente una dos milésima (0.002) parte de la de EEUU. Por cada transacción que se realiza en Panamá, en el país del norte se realizan 500. En otras palabras, los panameños y extranjeros en el istmo producimos en 2011 – en bienes y servicios - cerca de 32 mil millones de dólares. Los norteamericanos, y la gran población extranjera que reside en ese país, generaron gracias a su trabajo cerca de 16,000 mil millones de dólares. Algo como 500 veces más que los panameños.
Si analizamos estas cifras por cada habitante, la diferencia entre los países también es significativa. Los 320 millones de norteamericanos producen anualmente – cada uno - en promedio, casi 50 mil dólares. En cambio, los panameños producimos por cada habitante 10 mil dólares al año.
La desigualdad social y económica en ambos países es muy marcada. Entre los países industrializados del mundo, EEUU tiene la tasa de desigualdad socioeconómica más alta. Panamá se coloca entre los tres países de América latina con las tasas de mayor desigualdad. América latina es la región con las tasas de desigualdad más elevadas del mundo.
En Panamá, el 20 por ciento más rico concentra más del 60 por ciento de todas las riquezas del país. Algo parecido ocurre en EEUU. La desigualdad social y económica en dos países también explica las tasas altas de violencia, el porcentaje elevado de personas encarceladas y los problemas en sus sistemas de educación y salud.
La clase obrera de los dos países se reduce anualmente y los salarios pierden capacidad de compra. Las capas medias tienden a disminuir en ambos países y su participación política se hace sentir menos con el paso de los años. EEUU era la potencia hegemónica cuando encabezaba a los países del mundo en producción industrial, exportaciones, educación y poderío militar. En la actualidad, sigue siendo el país que gasta más en inversiones guerreras. (Invierte más en producir armamentos que todos los demás países del mundo juntos). Sin embargo, ha perdido su liderazgo en los campos de la producción industrial, exportaciones y educación.
Panamá es un país sub-desarrollado (en el sentido de su producción para el mercado capitalista). En los últimos 20 años (1990-2010) ha visto su producción industrial y agropecuaria disminuir. En cambio, los sectores que especulan con las finanzas han crecido en forma significativa (representan el 80 por ciento del producto interno bruto). Igualmente, las actividades económicas asociadas con el comercio marítimo mundial: Canal de Panamá, puertos, seguros y otros.
En este marco de creciente contradicciones sociales y de incertidumbre económica, Panamá y EEUU puso en efecto esta semana un tratado de “comercio libre” cuya negociación se inició hace más de diez años y que fuera firmado en 2007. EEUU, sin embargo, no lo ratificó hasta octubre de 2011 (junto con instrumentos similares con Colombia y Corea del Sur). Además, Washington le impuso a Panamá un conjunto de acuerdos que no estaban en el pacto original. Es un acuerdo que refleja la asimetría entre las partes. El gigante económico de EEUU manejará un vehículo donde Panamá queda colgada de una ventana sin posibilidad alguna de sacar ventaja del paseo. EEUU podrá colocar (dump) en el mercado panameño todo lo que produce. En cambio, Panamá no podrá vender sus productos en el país del norte.
Según el director de la Oficina de Comercio Exterior de EEUU, Ron Kirk, “bajo los términos acordados Panamá eliminará los aranceles y otros obstáculos a las importaciones norteamericanas. El tratado, agrega Kirk, promoverá el crecimiento económico y la expansión del comercio entre los dos países”. Obviamente, el gobierno panameño no tiene algo que decir. Su silencio lo dice todo. Para Panamá el acuerdo promoverá más subdesarrollo económico y menos exportaciones a ese país. 
El acuerdo final se logró cuando hace unas semanas el presidente Ricardo Martinelli firmara una adenda permitiendo que EEUU aplicara su legislación sobre propiedad intelectual y patentes en Panamá. Panamá también permitirá que EEUU utilice sus mecanismos de resolución de conflictos en el país. Panamá es uno de los pocos países del mundo que permitió que EEUU reemplazará su propia legislación por reglamentos norteamericanos en esta materia.
Según la oficina de Comercio Exterior de Washington, el tratado le permitirá a EEUU introducir al mercado panameño, entre otros productos, arroz y azúcar. Panamá es un importante productor de arroz para una población que privilegia el consumo de ese rubro. El gobierno panameño ya le ha notificado a los agricultores de arroz que cambien de producción para acomodar el arroz norteamericano. Cuando la oficina de Comercio Exterior de EEUU se refiere al azúcar hay indicios de un cambio histórico de política. Desde principios del siglo XX, Panamá exporta azúcar (de caña) a EEUU.
En 2010 las exportaciones de EEUU a Panamá sumaron un total de 8.2 mil millones de dólares. Panamá, a su vez, sin incluir los servicios marítimos (Canal de Panamá) y bancarios, le exportó a EEUU menos de 500 millones de dólares. Con el tratado, EEUU proyecta que sus exportaciones aumentara a 20 mil millones de dólares. Panamá no se beneficiará. La relación entre ambos países continuará con los mismos vicios de desigualdad, asimetría y sólo beneficiará a una de las partes.
1º de noviembre de 2012.

jueves, 25 de octubre de 2012

Colón en “estado de sitio”

“A llorar al cementerio…” fue el grito de batalla del presidente de la Asamblea de Diputados después de aprobar la Ley 72 que privatiza las tierras de la Zona Libre de Colón (ZLC). Fue un anticipo de la muerte del niño José Patricio Vega Betancourt, de 9 años de edad, y del trabajador Andreve Dixon, de origen kuna. El niño fue atravesado por una bala y el trabajador kuna recibió un disparo en la frente en medio de la represión desatada contra el pueblo colonense por parte de la Policía Nacional y del Servicio Nacional de Fronteras (SENAFRONT). 
Este cuerpo militarizado es financiado, armado y entrenado por el Comando Sur de EEUU que ha identificado como el enemigo número uno de sus intereses a “los campesinos e indígenas de Panamá”. La militarización acelerada del país puede explicar el reciente nombramiento de un comisionado (coronel) de la Policía como vice-ministro de Seguridad.
La Policía actúa sin un plan de contingencia y los heridos de bala se acumulan. Los medios de comunicación fueron amedrentados por actos de violencia contra su personal.  La Policía Nacional allanó la Iglesia San José de la ciudad atlántica con el fin de detener a personas refugiadas en ese sitio. Felipe Cabezas, dirigente del Frente Amplio de Colón, denunció el ataque de la Policía y dijo que Colón se encuentra en “estado de sitio”. El Frente inició un paro de 48 horas de todos los sectores de Colón a partir del lunes. Cabezas declaró que el Frente quiere dialogar con el gobierno una vez que derogue la Ley 72. Como consecuencia de la represión del martes, el Frente anunció que el paro tendría carácter indefinido. El ministro de Seguridad, J. Raúl Mulino, aseguró que la represión que ha causado dos muertes y decenas de heridos se justifica para proteger a los manifestantes. Igual opinó el Director de la Policía Nacional, Julio Moltó.
Apenas en febrero de este año, Martinelli desplazó al SENAFRONT a San Félix donde el pueblo ngobe buglé organizado se opone a la construcción de hidroeléctricas en su comarca. Murieron dos trabajadores. En 2010 Martinelli también transportó en avión varios batallones del SENAFRONT para aplastar una protesta de los trabajadores de la bananera Bocas Fruit. En este caso, murieron dos obreros indígenas. Todas las muertes fueron provocadas por heridas de balas. Se registraron, además, decenas de heridos de perdigones y mujeres ultrajadas.

La privatización de la ZLC

La “privatiziación” de las tierras de la ZLC traspasa la propiedad de ese patrimonio de la ciudad de Colón a intereses privados. Hasta ahora, la tierra era propiedad del Estado y patrimonio de los colonenses (según la Ley que creó la ZLC en 1948). Los comerciantes alquilaban los lotes donde construían mejoras (almacenes y tiendas) para depositar mercancías y venderlas a los compradores de países vecinos (en gran parte, la región andina, el Caribe y Centro América).
Hay dos versiones para justificar la operación financiera del gobierno de Martinelli, ninguna de las cuales se relación con las políticas neoliberales impuestas por las agencias financieras norteamericanas. Por un lado, los financistas del Ministerio de Economía y Finanzas incluyeron en el presupuesto de 2013 una partida de US$400 millones que sería cubierto con la venta de las tierras de la ZLC. Por el otro, con la venta de las tierras el gobierno está creando un nuevo segmento de “rentistas” que vivirían de los alquileres de las tierras de la ZLC. Es decir, se trasladaran los ingresos de los alquileres que recibe el gobierno a un grupo de propietarios privados.
Una tercera versión, que surge de algunos sectores, es que Martinelli tiene interés en comprar el paquete inmobiliario y convertirlo en parte de su patrimonio personal. También se estudia la venta de los terrenos vecinos (del Estado) que ampliarían la ZLC que serían adquiridos inmediatamente.  Esta opción no fue concebida ni por los fundadores de la ZLC quienes veían la zona franca como un negocio rentable sin necesidad de tener que compartirlo con los “rentistas”. Los gobiernos liberales (1948-1968), militares (1968-1989) y neoliberales (1990-2010), a su vez, vieron la ZLC como una “caja menuda” siempre disponible para desarrollar proyectos en diferentes partes del país. El diputado de la oposición, Elías Castillo, señaló que el gobierno quiere vender estas tierras para “utilizar ese dinero para gastos y para politiquería”. Según otro diputado, José Blandón, el gobierno necesita dinero para sufragar “el clientelismo y el robo descarado de los recursos públicos”.

Todo Panamá se solidariza con Colón

En una extraña coincidencia, la Asociación de Usuarios de la ZLC, la Cámara de Comercio, sindicatos, estudiantes y otras organizaciones cívicas y populares condenaron la actitud del gobierno que no quiso dialogar antes de aprobar la Ley 72 en la Asamblea. En medio de las manifestaciones populares en la ciudad de Colón, el presidente Martinelli salió del país con destino a Japón (su viaje número 67 al exterior en tres años de gobierno). En Japón Martinelli tuvo el tiempo necesario para atacar a China provocando un incidente internacional deplorable con el principal surtidor de mercancías de la ZLC y el segundo usuario más importante del Canal de Panamá.
El gabinete de Martinelli parece que está experimentado serias grietas por la forma irresponsable que ha manejado las protestas colonenses. Por un lado, el ministro de la Presidencia, Roberto Henríquez, ha indicado en privado que abandonaría su cargo por razones de salud. A su vez, la ministra de Educación, Lucy Molinar, también ha evidenciado descontento por los acontecimientos de Colón. La ministra fue la única miembro del gabinete que no firmo el proyecto de Ley cuando fue enviado a la Asamblea.
El país entero se ha solidarizado con el pueblo de Colón, las provincias, las comarcas, los municipios, los trabajadores del agro, los obreros de la ampliación del Canal de Panamá, estudiantes e, incluso, sectores empresariales. A la vez, responsabilizan nuevamente al presidente Martinelli, por los desmanes cometidos por las fuerzas policíacas.
25 de octubre de 2012.

jueves, 18 de octubre de 2012

El Fondo de Ahorros de los “Empresarios”

En medio del griterío provocado por los políticos de las grandes empresas transnacionales y sus sucursales panameñas, se creó la nueva figura legal denominada Fondo de Ahorros de Panamá (FAP). En la Asamblea de Diputados los partidos políticos, con el Partido Cambio Democrático del presidente de la República a la cabeza, aprueban leyes impopulares destinadas a arrancarle al pueblo los pocos recursos que le quedan. Los partidos de la oposición, sin provocar sorpresas, no hacen esfuerzo alguno para detener el saqueo de comunidades, pueblos y del mismo país.
Todo parece indicar que cada vez es menos lo que las empresas monopólicas pueden arrancarle – legal e ilegalmente – al pueblo panameño. La “guerra contra las drogas” ha servido para que esta clase y sus partidos políticos se rearmen nuevamente hasta los dientes, reprimiendo a los pueblos indígenas, campesinos y comunidades pesqueras.
En teoría, el capital puede despojarle a los trabajadores parte del valor de su trabajo. Es decir, el capital se queda con una parte de la riqueza producida por los trabajadores. Esta capacidad para apropiarse del trabajo ajeno fue analizado por grandes pensadores como Adam Smith – en el siglo XVIII - y Milton Friedman en el siglo XX. Aún más, estos y otros autores estudiaron la forma en que el capital se apropia de la naturaleza que en dos siglos ha llegado a su límite. Esto significa que el capital se apropia del pasado de los pueblos, de su herencia e, incluso, de su propia historia.
Ante las dificultades para arrancarle más valor a los trabajadores y la creciente destrucción de la naturaleza, los empresarios panameños han creado una figura que puede resolver en parte el dilema de cómo seguir haciendo dinero si han acabado con los trabajadores y la naturaleza. La solución es el Fondo de Ahorros de Panamá.
El FAP no es el instrumento legal que los empresarios utilizarán para seguir saqueando las playas o los ríos, tampoco servirá para continuar explotando a los trabajadores (extendiendo su tiempo de labores o reduciendo aún más sus salarios). El Fondo de Ahorros tiene su mira puesta en los hijos y nietos de los trabajadores y las futuras generaciones de panameños. Mediante el FAP los empresarios de la especulación crearan una bolsa en donde todas las riquezas que genere la posición geográfica privilegiada de Panamá se depositarán. Según el ordenamiento legal que pretenden crear, todos los fondos que se generen en el futuro estarán a la disposición exclusiva de este grupo de empresarios,
Mientras que los trabajadores – 80 por ciento de la población – siguen empobreciéndose, este grupo de empresarios tendrá asegurados ingresos multimillonarios. De la enorme riqueza del cual dispondrán, una pequeña parte será destinada a satisfacer las necesidades de una decreciente clase media (que prefiere llamarse “sociedad civil”).
Lo que se ha creado es el Fondo de Ahorros de los empresarios, del emporio comercial soñado por Mariano Arosemena, Tomás Arias y tantos otros que resucitaron en el siglo XXI. La junta directiva del FAD estará compuesta, en forma exclusiva, por un grupo de empresarios dignos herederos de los “próceres” que quisieron – pero no pudieron – vender la patria que los panameños le entregamos a mala hora.
La Junta Directiva del recién creado FAP fue oficializada mediante decreto ejecutivo por un periodo de siete años. Fue nombrado José Abbo, asesor financiero, quien laboró en SFC Investments Panama y Cable and Wireless, entre otras reconocidas empresas al servicio del capital trasnacional monopólico. En la directiva también estará Alberto Alemán Zubieta, quien fungió durante 16 años como administrador de la Autoridad del  Canal de Panamá (ACP). Los acompañará el exministro de Economía y Finanzas, Alberto Vallarino C., quien es actualmente vicepresidente del Partido Panameñista. Los tres fueron designados por el gobierno para ocupar esas posiciones durante cinco años.
Los otros directivos, quienes estarán en el cargo por tres años, son Fred Kardonski, heredero de una familia que hizo fortuna en el comercio de trasiego de la Zona Libre de Colón. No sorprende ver el nombre del presidente de la República electo en 1984, Nicolás Ardito Barletta. Igualmente, otro antiguo ministro de Economía y Finanzas, Domingo Latorraca. Por último, Jorge Vallarino Strunz, hijo del jefe de la Guardia Nacional (1952-1968), Bolívar Vallarino..
Entre las personas nombradas para formar parte de la directiva del FAP no hay un profesional de la medicina, derecho o ingeniería. No hay un profesor, académico o intelectual. No hay un activista ambiental, sindical o agricultor. En otras palabras, sólo fueron nombrados personas que se dedicarán a hacer negocios para sus patrocinadores. No hay un solo representante del país. No hay un vocero de los intereses de la Nación panameña y de su pueblo.
Los mártires del 9 de enero de 1964 quienes simbolizan las luchas por la recuperación de la soberanía y del Canal de Panamá han sido muy mal servidos. Precisamente, quienes se opusieron a las luchas populares para la recuperación de la posición geográfica usurpada por EEUU, ahora estarán sentados en la directiva del FAP administrando los recursos futuros de un pueblo que luchó y sacrificó 23 jóvenes en esas luctuosas jornadas de enero de 1964.
La lucha continúa.
18 de octubre de 2012.

 

jueves, 11 de octubre de 2012

Jované presidente: “Hambre cero”

En un acto multitudinario, el economista y profesor universitario, Juan Jované, anunció su intención de presentar su candidatura independiente a las elecciones presidenciales de mayo de 2014. En el acto participaron organizaciones de trabajadores, campesinos, indígenas, educadores, estudiantes y movimientos sociales. En su discurso Jované subrayó los elementos que formarían parte de su programa de trabajo. Destacó durante su intervención que su meta sería alcanzar “hambre cero” entre la población.
Recientemente, informes oficiales indicaron que el 15 por ciento por ciento de la población vive en condiciones de pobreza extrema. Es decir, medio millón de personas se acuestan en las noches y se levantan en las mañanas con hambre en Panamá. El 40 por ciento de la población panameña se encuentra por debajo de la línea de pobreza. Si Jované llega a la Presidencia eliminaría del todo el hambre mediante políticas concretas. Según el profesor universitario el país tiene los recursos para transformar los indicadores sociales desfavorables. Sólo se necesita el 0.5 por ciento de la producción nacional para acabar con la pobreza.
La mayor parte de los presentes en el lanzamiento de la candidatura eran jóvenes trabajadores y estudiantes. Dirigiéndose a ellos, Jované planteó que “los jóvenes tienen que organizarse para ejercer el poder”. Insistió que su movimiento independiente se tomaría el poder y lo ejercería con energía. Entre las medidas de primera instancia es la erradicación de la corrupción. “Corrupto visto, corrupto preso”, exclamó.
También afirmó – adelantándose a los curiosos – que su gobierno no reconocería el pago de las deudas contraídas mediante actos de corrupción. A su vez, aseguró que perseguiría a los “ladrones” que se encuentran cobijados en las instituciones del país. A los neoliberales que están destruyendo el sistema educativo del país, les anunció que establecería un sistema de dos turnos para todos los estudiantes del país.
También anunció un cambio radical en el sistema fiscal del país. En la actualidad, dijo, sólo pagan impuestos los más pobres. Desde la Presidencia crearía los mecanismos para que todos paguen impuestos, incluyendo a los más ricos quienes son los que evaden sus compromisos fiscales. Revertiría las políticas aprobadas por los últimos gobiernos que están destruyendo los recursos naturales, ríos, playas, bosques, manglares e, incluso, las áreas urbanas. Declaró que Panamá sería libre de minería a cielo abierto.
"Este país hay que refundarlo”. El fracaso de los gobernantes queda demostrado en la baja producción agrícola y en el alto costo de la canasta básica. Relacionó la crisis del agro y su paulatina desaparición con el hambre. Es urgente una política de seguridad alimentaria.
Los especuladores han acabado con los agricultores quienes ya no pueden sembrar y pronto desaparecerá la producción ganadera y avícola. Indicó que se deben endurecer las leyes contra la especulación. Según el aspirante presidencial, el problema está en los intermediarios por lo anunció una política que beneficie a los productores directamente.
"Vamos a perseguir a todo aquel  que cometió actos de corrupción en materia fiscal. Así como perseguí a los empresarios que le debían a la Caja de Seguro Social. Así lo haré para recuperar ese dinero que sirve para ayudar a los más necesitados", aseguró.
Jované no anunció cual sería su estrategia para alcanzar las 16 mil firmas que necesita para inscribir en el Tribunal Electoral su candidatura independiente. Según la ley electoral tendrá un período de seis meses – a fines de 2013 – para cumplir con la meta. Anunció que la persona que lo acompañará en la formula presidencial va a ser una mujer. Varios candidatos independientes han anunciado sus intenciones para presentarse en las elecciones de 2014.
Jované identificó su candidatura con el pueblo y los trabajadores. Varias organizaciones sindicales y gremios de educadores estaban presentes en el acto. En la actualidad, el partido en formación, Frente Amplio por la Democracia (FAD), también se identifica con los trabajadores. EL FAD, que cuenta con el apoyo del FRENADESO, aún no ha proclamado un candidato a la Presidencia.
En un documento que circuló en el evento presidido por Jované, se sintetizaron los 10 lineamientos centrales de la candidatura:
Defender a la población frente a la inflación y la especulación. Poner fin a la corrupción organizada desde las posiciones más altas del gobierno.
Establecer las condiciones materiales y sociales para la seguridad y soberanía alimentaria. Promover una política agropecuaria al servicio del país.
Asegurar los servicios básicos para toda la población: educación, salud y seguridad social.
Proteger el medio ambiente para la presente y futuras generaciones. Revertir todas las medidas contrarias a la sostenibilidad ambiental introducida por esta y las anteriores administraciones.
Restablecer y promover los derechos de todos los trabajadores. Rescatar el Código de Trabajo.
Iniciar un proceso de transformación y diversificación productiva. Desarrollar un sector industrial eficiente capaz de generar trabajos decentes.
Desarrollar una política fiscal equitativa, transparente y responsable.
Construir un ambiente de seguridad ciudadana para todos.
Profundizar la democracia y la equidad en todos sus aspectos.
Practicar una política independiente comprometida con la integración y la promoción de la paz.
11 de octubre de 2012.

jueves, 4 de octubre de 2012

El Banco Mundial y la educación

Con motivo de la publicación del informe del Banco Mundial, Mejores empleos en Panamá, se presenta la oportunidad para realizar una revisión a fondo de las políticas educativas del país. En primer lugar es urgente “sectorizar” la educación para darle a todos los jóvenes oportunidades de asistir a escuelas y colegios en sus propios barrios. En segundo lugar, hay que poner fin a las políticas de austeridad e incrementar el presupuesto educativo para que refleje el aumento del PIB. Significaría construir colegios y escuelas en “Panamá Este”, “Panamá Oeste” y San Miguelito. Además, mejorar los salarios miserables de los educadores. En tercer lugar, urge redefinir las propuestas del Ministerio de Educación dirigidas hacia el sistema llamado “público privado” que pretende reducir aún más las oportunidades de educación de la juventud panameña. Todo indica que el Banco Mundial no apoya la transformación del sistema educativo nacional en un “mercado persa” subvencionado por el Estado.
El Banco Mundial publicó el documento Mejores empleos en Panamá en junio de 2012 destacando el fuerte crecimiento de la economía panameña en el último lustro. “Sin embargo, agrega el informe, el fuerte crecimiento económico generó pocas mejoras para los pobres que habitan las áreas rurales y, en particular, para los grupos indígenas”. El Banco Mundial señala, además, que “la disminución de la tasa de pobreza ha sido modesta y la pobreza extrema aún se sitúa en torno al 15 por ciento” de la población. Para rematar, la institución con sede en Washington, indica que “el país mantiene una de las tasas más elevadas de desigualdad de la región y del mundo”.
Con una mano la institución financiera más influyente en el plano internacional otorga y con la otra le resta importancia a los avances financieros de Panamá. Entre 2001 y 2011, Panamá dobló su producto interno bruto (PIB)”. El Banco Mundial destaca que ese crecimiento se concentró en las actividades relacionadas con el comercio marítimo (Canal de Panamá, puertos y seguros), la banca (actividades especulativas) y la construcción. Admite que el sector agropecuario y la industria se estancaron. No considera que esta falla estructural de la economía panameña constituya un problema ya que forma parte del plan establecido por los gobiernos del país por casi 20 años.
La primera sección del informe presenta las tendencias en el mercado laboral entre 2001 y 2011 y su relación con el crecimiento del PIB. En la segunda sección evalúa las habilidades de la fuerza laboral y el desempeño del sistema educativo. La tercera sección presenta el sistema de protección social. El Banco se siente satisfecho con los logros alcanzados. Considera que el incremento del trabajo informal y el trabajo precario contribuye a flexibilizar el mercado laboral pero al mismo tiempo tiende a incrementar el nivel de los salarios. No toma en cuenta, empero, que son salarios correspondientes a trabajo precario. Es decir, son empleos mal renumerados que no cuentan con estabilidad ni tampoco seguridad social.
Una parte importante del informe lo dedica al análisis de la relación entre la productividad del trabajo y la educación. Señala que la productividad del trabajo es muy baja en Panamá. En este punto hace una salvedad señalando que el país ha hecho grandes progresos en el campo de la educación... en los últimos 50 años. Es decir, al final del período dominado por los desarrollistas liberales y durante los gobiernos militares. Agrega que la tendencia hacia una mayor desigualdad social promovida por las políticas actuales no contribuyen a la promoción de una fuerza de trabajo más productiva.
Según el Banco Mundial, “mejorar la calidad de la educación requerirá reducir la desigualdad en la provisión de servicio educativo entre ricos y pobres así como mejoras en los sistemas de gobernanza y rendición de cuentas”. La crítica del Banco no sólo se refiere al actual gobierno. También está dirigido a los gobiernos anteriores que aplicaron políticas de ajuste y austeridad en el campo de la educación. Mientras que el PIB se duplicó en la última década, el presupuesto en educación apenas ha crecido.
“Panamá enfrenta todavía el desafío de lograr una educación secundaria universal y mejorar la calidad general de su sistema educativo para impulsar la productividad de su fuerza laboral”, señala el informe. “La desigualdad en el logro educativo constituye un desafío adicional, ya que la diferencia en años de educación entre los panameños más y menos educados, asociada con las condiciones socioeconómicas, se mantiene en aproximadamente 6 años de educación”. Es decir, la diferencia de clase social en Panamá constituye una barrera infranqueable para que los jóvenes de menos recursos puedan lograr mejorar su condición social mediante la educación.
Según el Banco Mundial “las escuelas (panameñas) que atienden estudiantes pobres tienden a registrar una infraestructura deficiente y docentes insatisfechos”. Hay indicios, apunta el informe, que en “los segmentos más pobres de la población hay menos interés en la educación que en otros grupos económicos”. ¿Será que las políticas neoliberales están desincentivando a los jóvenes panameños en sus estudios? Además, el informe señala que no es recomendable permitir que  las diferencias entre las escuelas públicas y las privadas sigan aumentando.
4 de octubre de 2012.